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Pedro Morán, «Asturiano del mes» de junio por su trayectoria y promoción de la cocina regional

El cocinero de Prendes (Carreño) fue pionero en la proyección exterior de los valores culinarios de Asturias y marcó tendencia en la gastronomía de autor ligada a la tierra

Pedro Morán, junto a su amigo Juan Mari Arzak, en la plaza del Centro Niemeyer de Avilés.

El cocinero Pedro Morán Quirós (Prendes-Carreño, 1953) ha sido distinguido como «Asturiano del mes» de junio de LA NUEVA ESPAÑA, un reconocimiento a su trayectoria profesional de 33 años y al empeño que puso en este tiempo en la tarea de renovar y proyectar la gastronomía regional. Morán ha llevado los platos asturianos a cuatro de los cinco continentes -de hecho fue pionero en la exportación de la cocina asturiana- y su último proyecto, el restaurante Gastro del Centro Cultural Niemeyer de Avilés que abrió, precisamente, el pasado junio, está concebido como una plataforma desde la que difundir los valores culinarios del Principado sin renunciar a que sea un escaparate que, a su vez, muestre las tendencias gastronómicas de otras regiones o países. El cocinero lo tiene claro: «Para progresar, Asturias necesita ser conocida fuera y la comida es un medio tan válido como otro cualquiera para lograr ese objetivo».

Desde Japón a Puerto Rico y desde Colombia a Italia, Pedro Morán ha ejercido como embajador internacional de la cocina asturiana durante la última década y su fabada ha conquistado los paladares más exigentes. «Sólo me falta por ir a Australia, pero es cuestión de tiempo», bromea el de Prendes. La última convención a la que acudió Pedro Morán se celebró este mismo año en Sao Paulo (Brasil): «Asistimos 25 cocineros y tengo que decir que el plato que arrasó fue la fabada», comenta el primer chef que se atrevió a servir en un restaurante la receta típica regional sustancialmente rebajada de grasa o a servir las fabas como colofón a un menú degustación en vez de como plato fuerte.

Pedro Morán Quirós, en posesión de una estrella Michelin desde hace 24 años, es el cuarto eslabón de una cadena que comprende cinco generaciones de restauradores. Casa Gerardo, la casa matriz, data de 1882, cuando Demetrio Fernández Luanco, bisabuelo del actual propietario, abrió el establecimiento como casa de postas. La más pequeña de las hijas de Demetrio Fernández, Benigna, contrajo matrimonio con Gerardo Quirós Morán, que además de darle nombre al restaurante, comenzó la conversión del negocio en casa de comidas. La heredera de la tradición culinaria fue la madre de Pedro Morán, Ángeles Quirós. La continuidad está asegurada en las personas de Marta y Marcos Morán, los hijos del «Asturiano del mes» de junio de LA NUEVA ESPAÑA.

Se da la curiosa circunstancia de que el abuelo de Pedro Morán, Gerardo Quirós, fue «Asturiano del año» en 1968 en la categoría de restauración, un premio que otorgaban entonces los lectores de este diario. Compartió la distinción, entre otros, con la escritora Corín Tellado, el cantante Víctor Manuel, el economista Juan Velarde, el actor Narciso Ibáñez Menta y el poeta Carlos Bousoño. Morán guarda en su despacho la página del periódico que daba cuenta del nombramiento como oro en paño.

Pedro Morán se hizo cargo del negocio familiar en 1978 y desde el primer día puso su sello particular al restaurante: «Yo doy de comer lo que me gusta comer a mí; no hay más secreto». La irrupción de Morán en la gastronomía asturiana coincidió con la efervescencia de la nueva cocina vasca y la cocina de autor, corrientes creativas a las que se apuntó el cocinero de Carreño. «Mis buenas críticas me costaron al principio ciertas apuestas imaginativas como servir menús degustación o introducir platos creativos en la carta», relata hoy sin ánimo de revanchismo alguno. El tiempo le ha dado la razón a Morán en sus planteamientos: es posible modernizar la cocina y hacer de ella una bandera promocional de un territorio sin renunciar a lo tradicional. Y el ejemplo es que en su carta de platos conviven con toda naturalidad clásicos como la fabada y el arroz con leche con una receta tan imaginativa como el bacalao al aroma de tartufo con polvo de calamar y leche quemada.

Fuente y Foto: lne.es

Autor del artículo
Manu Balanzino
Chef, sumiller y asesor gastronómico. Experto en gestión de Alimentos y Bebidas en el sector de la Hostelería, se encuentra inmerso en labores de asesoramiento a restaurantes en el desarrollo de cartas, vinos, destilados y control de costes. A su vez, asesora a numerosas marcas del sector agroalimentario. Su formación en el sector Servicios comienza en la Escuela de Hostelería de Benalmádena, para posteriormente ampliar sus conocimientos, cursando la "Diplomatura en Gestión de Alimentos y Bebidas" en CIOMijas, y el "Certificado Profesional de Sommelier Internacional" por ESHOB. Manu Balanzino es un apasionado del mundo de la comunicación, y ha fundado el periódico digital de gastronomía, The Gourmet Journal, una publicación referencial del ámbito gastronómico la cual dirige. Además, es colaborador experto en gastronomía en revistas especializadas como Andalucía de Viaje, El Gourmet (AMC Networks International Latin America) y Diario Sur. En radio, conduce el programa "Momentos Gourmets" en COPE y en televisión, colabora en Canal Cocina, RTV Marbella y Fuengirola TV.

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