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La revolución de la comida a domicilio

En Estados Unidos, cada persona gasta unos 400 dólares al año

Imaginemos por un momento la tierna e inocente imagen de un adolescente jovial que bajo las condiciones meteorológicas más adveras y agarrado con ímpetu al manillar de su moto con cajón trasero, serpentea las calles de las medianas y grandes ciudades con el único objetivo de llegar a tiempo y así de paso, conseguir algo de propina de quien espera la pizza para ver el partido. Bien, pues esta imagen podría estar distorsionándose tanto que pasará a transformarse en un gigante con ruedas, alas y hasta tentáculos, capaces de llegar a todos los hogares.

Además, ésta bestia imparable ha añadido a su caja térmica especialidades de los más sorprendentes, desde el salmorejo con croquetas de la abuela, a una cena para dos a base de bandejitas de sushi de lo más sugerente. Pero la realidad es que ésta mutación ha ocurrido aquí, allí, ahora y más que nunca. Pero pongámosle pintura a éste lienzo.

Desde que aparecieron los smartphones, hemos trasladado a sus pantallas táctiles casi todas nuestras necesidades más mundanas, y el maravilloso y necesario acto de comer, no iba a ser menos. Tenemos aplicaciones que nos calculan calorías por ración de alimento, nos informan de los números E en los productos procesados y nos proponen recetas en vídeo. Y ahora, también les hemos delegado la acción de llamar al restaurante para pedir comida, con los errores de entendimiento que eso podía ocasionar. Esto tuvo como consecuencia que en 2015, y con sólo cuatro añitos de edad, la start-up española La Nevera Roja, se vendiera por 80 millones de euros.

La ingenuidad nos puede llevar a pensar que este cambio de planteamiento empresarial es solo a nivel de digitalización a base de apps, y que no supone una radicalización real del sector, al tratarse de los mismos consumidores pidiendo comida en idénticos momentos de consumo (cenas de viernes a domingo). La realidad es bien distinta, y las estadísticas se inclinan más hacia un profundo cambio social en lo que a concepción de delivery food se refiere. Esta red de entregas se está tejiendo por muchos derroteros por los que antes no trascendía, como oficinas, locales comerciales y coworking rooms, y también en ocasiones especiales, como meriendas o brunchs, cocktails en el jardín o los almuerzos de miles de hogares, que han encontrado en las casas de comidas tradicionales el aliado perfecto. Pero hay más: en Londres podemos encontrar la versión sibarita de ésta articulada estrategia, Supper ofrece la posibilidad de disfrutar de un menú de alta cocina, desde el salón de casa, pero transportados al Soho en cada bocado.

Como dice el refrán: Cuando las barbas del vecino veas cortar…lo cierto es que ésta transición al nuevo mundo de la entrega a domicilio ha robado ya tantos corazones, que es muy fácil pensar que “los grandes” no están equivocados: McDonalds ha delegado sus repartos a Glovo, la start-up que en 2017 había conseguido más de 7 millones de euros en financiación de inversores particulares desde su nacimiento en 2014 y Amazon ha comenzado a efectuar los repartos de cientos de restaurantes en EE.UU y a virtualizar pedidos de Pizza Hut, quien ya está coqueteando con los drones como mensajeros.

Por si acaso, nos pondremos cómodos en nuestro sofá, porque aunque los más rezagados sigan recurriendo al arroz tres delicias y a la pizza de atún, estamos ante un momento de profuso cambio, y es posible que tarde o temprano, hayamos hecho de la mesa de nuestra casa el restaurante, y del menú de la semana, la carta del local de moda.

Ver: LAS MARCAS BLANCAS CONQUISTAN A LOS CONSUMIDORES

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Autor del artículo
Ángela Ruiz
Granadina de pro, sortea sus desvelos gastronómicos entre la ciencia más fundamental y la cocina en todo su esplendor. Es Licenciada en Química y Master en Tecnología Alimentaria por la Universidad de Granada. A esta dualidad, se suma su paso por la Escuela de Hostelería de Granada como técnico superior de Dirección de Cocina, lo que la llevó a los fogones durante unos años. Sin perder de vista la cocina como hábitat, actualmente es Responsable de Proyectos I+D y Creatividad, desarrollando productos para todos los sectores de la industria alimentaria, desde la concepción de la idea hasta su puesta en el lineal, pasando por el escalado piloto y posterior implantación de procesos de fabricación. Es además una apasionada de la industria del Gran Consumo, el canal Horeca y la presentación del producto en el Punto de Venta. Enamorada de la comunicación en el área de la gastronomía y la alimentación, colabora con diversas revistas tecnológicas del sector como experta en lanzamientos y nuevas tendencias.

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Comentarios

1 comentario
  1. Escrito por
    Newsletter #11 | Innofood
    Jul 10, 2018 Reply

    […] La revolución de la comida a domicilio by Ángela Ruíz […]

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